Avivamiento Personal: Volviendo al Primer Amor


Biblia – Apocalipsis 2:4-5

¿Cuándo fue la última vez que oraste con lágrimas en los ojos? ¿Cuándo la oración era el pan de vida de todos los días? ¿Recuerdas aquellas vigilias en la noche donde anhelabas la presencia de Dios, y esos ayunos donde Él moldeaba y guiaba tu vida?

El problema no es que nos hayamos alejado completamente de Dios, sino que muchas veces seguimos asistiendo a la iglesia, sirviendo e incluso predicando, pero ya no sentimos lo mismo. Antes orábamos fervientemente, ahora oramos por rutina. Antes anhelábamos estar en Su presencia, pero ahora lo hemos reemplazado con ocupaciones.

Alguien me dijo una vez: “Kilsia, si el enemigo no logra sacarte de los caminos del Señor, te mantendrá ocupada en el mismo camino, para que no tengas tiempo de sacar un momento a solas con Dios.” Esta frase encierra una gran verdad. Las ocupaciones y el ritmo de este mundo no pueden reemplazar el anhelo de sentir a Dios en nuestras vidas. El avivamiento que necesitamos no comienza en la iglesia, comienza en un corazón rendido completamente a Él en todo tiempo.

Hay algo muy importante que debemos entender, y es que en Apocalipsis 2:4-5 Jesús no le habla a los inconversos, sino a una iglesia activa, pero emocionalmente desconectada. Era una iglesia que servía, pero sin pasión; oraba, pero sin profundidad; leía la Palabra, pero sin hambre; adoraba, pero sin entrega total. Estaban presentes físicamente, pero no estaban apasionados por el Dios al que servían. El mayor peligro de un hijo de Dios no es caer, sino acostumbrarse a vivir sin el fuego del Espíritu Santo en su vida.

Jesús nos da tres instrucciones claras para volver al avivamiento. Primero nos dice “Recuerda”. Es decir, haz memoria. Vuelve a esos momentos donde Dios era todo para ti. Recuerda cómo orabas antes, qué sentías en Su presencia y qué sacrificios hacías con gozo. Recordar despierta el hambre y el anhelo de volver a Su presencia. Recuerdo una vez una llamada de mi madre, donde compartía conmigo una experiencia espiritual que tuvo con Dios. Y me decía que Dios le decía así: “Acuérdate cuando me buscabas, acuérdate cuando ayunabas y dejabas todo por mí.” Al escuchar esas palabras, mi corazón fue tocado profundamente, y recordé aquellos sábados donde ella ayunaba y todas sus hijas también lo hacíamos. Era algo hermoso que marcó nuestras vidas.

Luego Jesús nos dice “Arrepiéntete”. Esto va directo al corazón. No se trata solo de sentir tristeza, sino de cambiar la dirección en la que estamos caminando. Es reconocer la frialdad espiritual, las distracciones y las veces que hemos sustituido a Dios por otras cosas. El avivamiento comienza en nosotros cuando reconocemos nuestra condición y decidimos volver a Él con un corazón sincero.

Finalmente, Jesús nos dice “Haz las primeras obras”. Esto implica una acción intencional. No debemos esperar sentir para actuar, sino actuar para volver a sentir. Es volver a orar como antes, buscar a Dios en lo secreto, como dice Su Palabra: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” También es volver a ayunar y a adorar con una entrega total. El fuego del Espíritu Santo no baja por casualidad, se provoca. Por eso debemos preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo para volver a sentir esos ríos de agua viva en nuestro ser?

Dios no cambia, Él sigue siendo el mismo. Somos nosotros quienes nos enfriamos en nuestro corazón. Sin embargo, Él nos sigue llamando con amor y nos recuerda Su promesa: “Clama a mí, y yo te responderé.” Dios es experto en restaurar, y nosotros debemos tener ese anhelo de restaurar una relación viva, genuina y profunda con Él.

Señor, hoy reconozco que te necesito más que nunca. Perdóname si he dejado mi primer amor. Perdóname si he cambiado Tu presencia por rutina, por ocupaciones o distracciones. Hoy decido volver a Ti. Aviva mi corazón, enciende nuevamente el fuego en mi vida. Quiero buscarte como antes, o aún más. Restáurame, Señor. Hazme sensible a Tu voz. Devuélveme el gozo de Tu salvación. En el nombre de Jesús, amén.


¿Qué ha ocupado el lugar de Dios en mi vida que ha apagado el fuego de mi primer amor?



¿Este devocional te bendijo?
Ayúdanos a llegar a más Hijas del Rey.
Tu donación nos permite seguir compartiendo mensajes que edifican.
Haz tu donación aquí

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre más de Las Hijas Del Rey

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Continue reading