«Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.»
— Santiago 4:8 (RVR1960)
En todos mis años caminando con el Señor, he aprendido que la madurez espiritual no se mide por los años en la fe. He visto que incluso creyentes con décadas en el evangelio pueden atravesar temporadas de sequedad espiritual. No siempre nos sentimos firmes, y hay momentos en los que el desánimo nos invade: la oración se vuelve pesada, leer la Palabra parece una carga y congregarse, un esfuerzo difícil de realizar.
¿Te has sentido así alguna vez? ¿Sin ánimo para orar, sin deseo de abrir la Biblia o sin fuerzas para asistir a la iglesia? Aunque sabes que eres una hija de Dios, sientes que has perdido la conexión con tu Padre celestial. Esa sensación de lejanía puede ser dolorosa y confusa.
Las razones detrás de una sequía espiritual pueden variar. Muchas veces, es la falta de tiempo a solas con Dios lo que comienza a debilitar nuestra comunión. Otras veces, es el pecado lo que nos separa, cuando nuestro corazón se desvía y comenzamos a hacer lo que es incorrecto ante los ojos del Señor.
La nación de Judá enfrentó ambas situaciones. Estaban tan ocupados con sus propios intereses que dejaron de priorizar su relación con Dios, e incluso comenzaron a adorar ídolos paganos, a pesar de que el Señor les había advertido: «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Deuteronomio 5:7). Por ignorar ese mandato, sufrieron las consecuencias del abandono espiritual.
Hoy, el Señor nos llama nuevamente a acercarnos. A restaurar esa comunión que tal vez hemos descuidado. A volver a Él con un corazón humilde, dispuesto a reconocer nuestras fallas y a renovar el fuego espiritual que alguna vez ardió con fuerza.
Oración:
Señor amado, reconozco que muchas veces he estado lejos de ti, no porque tú te hayas apartado, sino porque mi corazón se distrajo y mis pasos se desviaron. Perdóname, Padre. Renueva mi espíritu, enciende nuevamente mi deseo de buscarte en oración, en tu Palabra y en comunión con tu iglesia. Hoy me acerco a ti, confiando en que tú te acercarás a mí. En el nombre de Jesús, amén.
Pregunta para reflexionar:
¿Estoy dedicando tiempo a solas con Dios o he permitido que el desánimo y las distracciones enfríen mi relación con Él?

CONÉCTATE
Comparte tu respuesta en los comentarios o envíanos un mensaje. Queremos orar contigo y animarte a seguir caminando con Cristo como tu centro.
¡Gracias por ser parte de esta comunidad de mujeres que buscan al Rey cada día!
¿Este devocional te bendijo?
Ayúdanos a llegar a más Hijas del Rey.
Tu donación nos permite seguir compartiendo mensajes que edifican.
Haz tu donación aquí

Una respuesta a “Restaurando la Conexión con el Padre”
Amén Pastora.. He aprendido a no dejar que pase mucho tiempo en tiempo de sequía. Me ayudado a tener un espacio físico dedicado para la comunión con Dios para mi esposo y para mí. Las alabanzas también dan ánimo a buscar más intimidad con Dios.
Me gustaMe gusta