Mamá, Lo Que Dices Hoy Se Oirá Mañana en Tus Hijos


Cuando un niño es criado en un hogar donde los padres le reconocen sus talentos, le dicen cosas positivas, alentadoras, palabras de ánimo, buenos consejos, y le enseñan cómo enfrentarse a los problemas o a las diferentes dificultades que se presenten en la vida, este niño tiene una gran oportunidad de llegar a ser quien desea ser en el futuro, o de convertirse en una persona que cree en sí misma para lograr metas y propósitos.

Pero, imagina si un niño es criado en un hogar donde constantemente le dicen palabras negativas, lo critican y no lo animan. Este joven tendrá muy baja autoestima. Al oír palabras como: “Eres un bruto, no vas a llegar a nada, no sirves, eres un torpe,” crecerá luchando mucho con su autoestima y le será difícil superar los obstáculos. ¿Por qué? Porque él creerá que no puede alcanzar sus metas, y lo perseguirán constantemente las señales de sus supuestos defectos.

Es una lucha interior que cargará toda su vida, a menos que esta persona pida ayuda al Todopoderoso Dios para sanar su interior; para que entienda que todo lo puede en Cristo, quien es su fortaleza (Filipenses 4:13).

Si supiéramos la importancia que tienen nuestras palabras, seríamos más cuidadosas al elegir las correctas. Como hija de ese gran Rey, tienes poder en tu boca para bendecir o maldecir. Dios quiere que nuestras palabras sean para bendecir. Él quiere que aprendas a hablar palabras buenas para tu familia, para tus hijos, y que declares las bendiciones que Dios tiene preparadas para ti y los tuyos.

La palabra hablada tiene tanto poder que, cuando vemos a una persona deprimida y le damos unas palabras de aliento, su rostro y su ánimo cambian. Como hijas de Dios, siempre debemos hablar palabras que bendigan, que ayuden, que transmitan amor; esos son tesoros que están guardados en nuestro corazón. Cuando en tu corazón hay bondad y amor al prójimo, lo que hablarás serán palabras de bendición.

La Biblia nos dice en Lucas 6:45:
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”
Si tu corazón está lleno de la Palabra de Dios, lo que hablarás serán palabras de vida que pueden transformar, purificar, animar, alentar, capacitar y llenar de fe y esperanza a todo aquel que lo necesite.

Dios puede usarte grandemente si decides que tu corazón se llene de Su voluntad, y todo lo que proclames sea la grandeza de Dios.

Ora conmigo:

Padre Santo, sé que no soy perfecta, pero me perfecciono a través de tu Palabra y tu misericordia. Que mis labios siempre anuncien tus grandezas, y aunque a veces no entiendo, sé que tus planes son mejores que los míos. Confiaré en ti y mis labios siempre te alabarán. Ayúdame a ser una mujer que te agrade de todo corazón, para que de mí salgan palabras de vida.


Pregunta para Reflexionar:

¿Qué impacto tendrían tus palabras si tus hijos las repitieran mañana como su verdad?



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Una respuesta a “Mamá, Lo Que Dices Hoy Se Oirá Mañana en Tus Hijos”

  1. muy edificante por que nos ayuda a romper con patrones de cosas que nos dijeron cuando eramos ninos, y nos ayuda aque en cristo tenemos una nueva identidad, para no repetir los erores que cometienron con nosotras cuando eramos ninos. en Dios podemos encontrar una verdadera sanidad. gracias por este devocional ha tocado mi vida.

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