
Hace unos días, mi esposo iba al banco, que está cerca de mi pastelería favorita. Miré la hora y me pregunté si aún estaría abierta. Le dije a mi esposo que pasaría por la pastelería mientras él resolvía lo del banco. Cuando llegué, vi a las trabajadoras limpiando y automáticamente supuse que el lugar estaba cerrado, por lo que decidí no entrar. Me di la vuelta, pero algo dentro de mí me hizo reflexionar: «¿Pero realmente verifiqué si estaba cerrada?» Decidí regresar y, para mi sorpresa, la puerta estaba abierta. Al entrar, mencioné a las trabajadoras que pensé que estaban cerradas, y ellas, con una sonrisa, me respondieron amablemente que aún estaban abiertas. Salí feliz y agradecida por haber comprobado la realidad antes de suponer, y esta experiencia me dejó una gran lección.
¿Cuántas veces asumimos cosas que en realidad no son como creemos? Al relacionarnos con otras personas, a menudo caemos en el error de hacer suposiciones basándonos en lo que vemos u oímos, lo cual puede llevarnos a malinterpretar situaciones y a juzgar precipitadamente. He visto en los ministerios a personas que suponen cosas sin verificar la información correcta, lo que a menudo resulta en ofensas y heridas innecesarias.
A lo largo de mi caminar con Dios, he notado que al enemigo le gusta que supongamos, porque es una manera de alejarnos de la verdad. La Palabra nos enseña que la verdad nos hace libres y nos invita a ser cuidadosos con nuestros juicios, confiando en la sabiduría divina en lugar de depender únicamente de nuestro propio entendimiento. Al evitar suposiciones, abrimos la puerta a relaciones más sanas y a una vida en sintonía con el plan de Dios.
Mateo 7:1
«No juzguéis, para que no seáis juzgados.»
Este versículo nos advierte sobre el peligro de emitir juicios sin tener todos los hechos. Cuando asumimos, muchas veces caemos en la trampa de juzgar sin conocer la realidad completa.
1 Tesalonicenses 5:21
«Examinadlo todo; retened lo bueno.»
Aquí se nos exhorta a no aceptar las cosas, ni a formarnos opiniones sin antes evaluarlas. La invitación es a discernir con sabiduría y a retener únicamente aquello que es verdadero y edificante.
Proverbios 18:13
«El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergüenza.»
Este proverbio enfatiza la importancia de escuchar y comprender antes de emitir juicios o conclusiones. Asumir sin haber escuchado o investigado puede llevarnos a cometer errores y a experimentar consecuencias negativas.
Dios quiere que seamos guiadas por Él en cada aspecto de nuestra vida, incluyendo nuestros pensamientos. Como hijas del Rey, debemos tener Su Palabra grabada en nuestra mente y en nuestro corazón. Cuando permitimos que nuestra mente se llene de suposiciones, nos cargamos de angustias y preocupaciones innecesarias. Sin embargo, Dios nos llama a elegir la verdad a través de Su Palabra, donde encontramos dirección, paz, amor y entendimiento. Al confiar en Él y en Su guía, evitamos caer en juicios precipitados y aprendemos a vivir con sabiduría y discernimiento. Recordemos que nuestras suposiciones pueden alejarnos de la verdad y llevarnos a tomar decisiones equivocadas. En lugar de suponer, busquemos la verdad con paciencia y humildad, confiando en la guía del Señor.
Oración Final
Señor, ayúdame a no caer en la tentación de suponer sin antes buscar la verdad. Dame la sabiduría para escuchar y discernir, para que mis juicios reflejen Tu amor y verdad. Enséñame a examinar cada situación con humildad y a confiar en Tu guía divina. Que pueda cultivar relaciones más sanas, evitar malos entendidos y reflejar Tu carácter en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
Dios te bendig y te guarde;
Kilsia Delossantos
Pregunta para Reflexionar:
¿En qué situaciones recientes has asumido algo sin investigar primero, y cómo habría cambiado el resultado si hubieras buscado la verdad en lugar de suponer?


Una respuesta a “Dios Te Llama a La Verdad, No a Las Suposiciones”
Amen Pastora yo soy culpable de suponer y brincar a mis propias conclusiones. Cada día traigo esta forma antigua de pensar a Dios para que me ayude a vivir en la verdad. Desarrollar una passion para buscar más y más de Dios.
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