Buscando A Dios En Silencio
Escrito por Kilsia Delossantos
En la voz de Judy Christopher
Mateo 6:6, «Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.»
Buscar a Dios en público es algo que parece estar de moda hoy en día, especialmente en una sociedad que busca constantemente ser vista y reconocida, donde todo se publica y se comparte en redes sociales. Sin embargo, buscar a Dios en el silencio, donde solo Él nos ve, sin la validación pública, es una práctica que pocos llegan a valorar profundamente. ¿Qué significa, entonces, buscar a Dios en silencio? Es apartarse a solas con Él, es morir a nuestro propio yo para permitir que Cristo reine en nuestras vidas. Aprender a buscar a Dios en lo secreto es algo que marcó mi vida desde una edad temprana, plantando en mí un amor por estar en su presencia en privado, sin necesidad de la aprobación de los demás.

Recuerdo un día en particular, cuando era joven y fui a la iglesia con mi madre. Era un servicio especial con un predicador invitado, y ese mensaje tocó mi corazón. Yo era una joven tímida, pero llena de anhelo de hacer algo para Dios. Esa noche, Dios habló a mi vida a través de ese predicador, quien compartió sobre la importancia de apartarse para buscar a Dios en secreto. El versículo que resonó en mí fue Mateo 6:6, que dice: «Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.» Esta palabra fue fundamental en mi desarrollo espiritual y sigue siendo uno de los tesoros más valiosos que Dios nos ha dado, una poderosa arma para vencer y ver la manifestación de Dios.
Sentí que Dios me llamaba, aunque no sabía cómo responder. Sin embargo, Él comenzó a enseñarme y a guiarme en la práctica de buscarle en lo secreto. Como dice el Salmo 32:8, «Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti.» Estas palabras cobraron vida en mí, y decidí ponerlas en práctica con todo mi corazón.
Recuerdo que después de la escuela me encerraba en mi cuarto y oraba con la certeza de que Dios estaba ahí, escuchándome. Hubo un día en particular en el que me dieron una parte en la iglesia para dirigir el servicio de oración. Esa noche, de rodillas, escuché a alguien cuestionar por qué me habían elegido a mí para esa tarea. Esas palabras no me afectaron; en lugar de eso, oré aún con más fervor, pidiéndole a Dios que me usara para su gloria. Al tomar la parte y comenzar a orar, sentí la presencia de Dios llenando el lugar. Todos comenzaron a adorar al Señor, y aquellos que estaban distraídos se unieron a la adoración. Fue una experiencia gloriosa que no olvidaré jamás.
A partir de ese momento, Dios me mostró que es en lo secreto donde debemos buscarlo para que su gloria se manifieste en público. Una noche en particular, en la intimidad de mi cuarto, Dios me llenó y bautizó con su Espíritu Santo. Pasé horas hablando en lenguas, y fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida. No solo lo había oído, sino que lo conocí de una manera profunda y poderosa.
Dios desea que nos acerquemos a Él, que busquemos su rostro y su presencia mientras puede ser hallado. Cuando dedicamos tiempo a solas con Él, Él se revela, nos enseña, nos guía, y nos permite ser sensibles a su voz. En su presencia encontramos paz, fortaleza, y visiones para seguir adelante. Te ánimo, hija del Rey, a que tomes este versículo de Mateo 6:6, lo guardes en tu corazón y lo pongas en práctica. Verás cómo el poder de Dios se manifiesta en tu vida de formas que no imaginaste.
Oración:
Señor amado, hoy vengo ante ti, buscando tu rostro en silencio. Enséñame a apartarme de todo lo que me distrae y a encontrar paz y fortaleza en tu presencia. Ayúdame a entender que en lo secreto estás Tú, escuchando mis oraciones, y que no necesito la aprobación del mundo para acercarme a ti. Llena mi corazón con el deseo de conocerte más profundamente, de buscarte con sinceridad y devoción, y de encontrar en ti mi fortaleza y mi paz. Que cada momento a solas contigo transforme mi vida, que seas Tú quien guíe mis pasos y me llene de tu amor y de tu Espíritu Santo. Te agradezco, Señor, por el privilegio de conocerte y servirte. En el nombre de Jesús, amén.
Preguntas para reflexionar
¿Qué pasos puedo tomar en mi rutina diaria para apartar un tiempo especial y en silencio con Dios, lejos de distracciones y sin la necesidad de mostrarlo a otros?
Querida hija del Rey,
Te animo a compartir este devocional con una mujer especial en tu vida: una hermana, madre, hija o amiga que necesite recordar que Dios es nuestra fortaleza. Al hacerlo, estarás sembrando esperanza y fe en su corazón.
Gracias por ser un canal de bendición. Que Dios te use para inspirar y fortalecer a quienes te rodean.

3 respuestas a “Buscando A Dios En Silencio”
Gloria a Dios. DIOS TE BENDIGA Pastora, Hermoso encuentro buscar a Dios en el silencio. He visto y sentido a Dios cuando lo he buscado a solas en mi habitación. Me encontrado con Su consuelo, sanación y Su abrazos. Muchas veces me he quedado asombrada por su presencia y con ganas de más. Me uno a esta oracion que podamos tener muchos más encuentros como estos. Es algo poderoso, bello, como Dios se revela en el silenció.
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Yo sé que Dios lo ve y sabe todo y eso me inclina a buscarlo más. En muchas ocasiones me detengo y siento que Dios pausa e irrumpe mi día para que lo busque en el silencio. En el silencio siento su presencia e inmenso amor. Se conecta mi espíritu con su espíritu santo que me da fuerzas. En silencio con Dios me quedo quieta para escuchar y no pedir, para agradecer y para nutrir el espíritu. Gracias señor porque nunca estoy sola. Gracias por la intimidad y llenarme de paz. Se que me escuchas y cuando no tengo palabras tú me entiendes.
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Este devocional llegó bien profundo a mi corazón y mi relación con Dios. Se que El me llama a acércame ma y ser restaurada. En mi intimidad con El.
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