Dios es Nuestro Refugio y Fortaleza


Devocional: Dios es Nuestro Refugio y Fortaleza
Versículo bíblico: Salmo 46

Escrito por Josie Guerra


Qué bendición es tener un lugar de refugio y fortaleza. Desde muy pequeños nos enseñan cuál es nuestra casa y cómo debemos comportarnos y cuidarla. Cuando ocurre una emergencia en la escuela o en el trabajo, la instrucción suele ser regresar a casa.

Te reto a que vayas más allá de la imagen de una casa que tienes en tu mente, una casa de madera, concreto o ladrillo. Imagina la casa más grande y fuerte en la que puedas vivir: Dios es esa casa, ese lugar de refugio y amparo. Dios está con nosotros en todo momento; Él es fiel y constante. Algunos de nosotros puede que no tengamos un hogar físico donde encontremos refugio y seguridad. Quizás, debido a situaciones de inmigración o a hogares disfuncionales, estemos criando a nuestros hijos en medio de cambios e inseguridades. Tener a Dios es tener un tipo de refugio y seguridad constante, algo que podemos ofrecer también a nuestros hijos y familiares. Aunque no tengamos control sobre los cambios, tenemos control sobre en quién confiamos. Ese «quién» es Dios. Confiar en Él nos brinda toda la fortaleza que necesitamos para enfrentar los tiempos difíciles.

En la Biblia, el libro de los Salmos se encuentra en el Antiguo Testamento. Es un libro escrito en gran parte por el rey David y contiene oraciones de fe y gratitud, clamores en tiempos de miedo y cánticos a Dios. Cuando el Salmo 46 menciona al «Dios de Jacob» en los versículos 7 y 11, hace referencia al pacto de Dios con el patriarca Abraham. Jacob, hijo de Isaac y nieto de Abraham, tuvo trece hijos, de los cuales provienen las doce tribus de Israel. Jacob luchó por las bendiciones del Señor, y Dios le cambió el nombre a Israel, que significa «Dios prevalece». A pesar de sus errores y engaños, Jacob experimentó el favor de Dios. Su historia nos enseña que Dios tiene amor, gracia y misericordia para sus hijos, y que Él prevalece. Podemos confiar en Él para recibir perdón, refugio y fortaleza. Nuestros errores son oportunidades para acercarnos más a Dios. Si Dios es nuestro refugio, en Él encontramos la fortaleza.

Salmos‬ ‭46‬:‭1‬-‭3
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah.”

Pasaremos por muchas tormentas en la vida y experimentaremos situaciones que, por nuestra cuenta, jamás podríamos entender o resolver. A veces desperdiciamos tiempo buscando soluciones en nosotros mismos, cuando Dios está disponible en todo momento, listo para ayudarnos. Esto no significa que veamos una resolución inmediata, pero nos asegura que nuestro clamor ha sido escuchado por el Padre, quien está listo para rescatarnos y liberarnos del miedo. Dios nos muestra que, como nuestro refugio y fortaleza, debemos refugiarnos en Él. Su presencia en nuestras vidas es inminente. La protección de Dios va mucho más allá de cualquier peligro, desastre natural, pandemia o evento mundial. Es una protección divina y sobrenatural que el mundo no puede darnos.

Salmos‬ ‭46‬:‭4‬-‭7‬
“Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.”

Cuando Dios está con nosotros, sentimos Su poder. No hay situación que haga flaquear nuestra fe. Dios es nuestra roca fuerte e inmovible, constante y soberana. Él cumple Sus promesas de no solo expandir nuestro territorio y herencia, sino también de protegerlos. Aunque los desastres naturales puedan destruir nuestras casas, tierras y posesiones, nuestra fe y certeza de que Dios nos ve y está con nosotros permanecen intactas. Jehová Dios es el más fuerte, el más sabio y el más poderoso. Él es el único ejército que necesitamos para pelear por nosotros. No es con nuestra propia fuerza; al llenarnos de Él, fluirán estrategias y nuevas fuerzas espirituales que nos ayudarán a permanecer firmes.

Salmos‬ ‭46‬:‭8‬-‭11
“Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.”

Nuestro trabajo es creer. A través de los tiempos, lo que leemos y vemos nos confirma cómo se cumple Su palabra. Las guerras, los desastres y el enfriamiento del corazón no son cosas nuevas para Dios. Él es un Dios de paz y amor, el Alfa y Omega, principio y fin. Todo comienza y termina con Dios. Año tras año, no importa lo que esté ocurriendo, Su palabra se cumple. Aunque veamos las cosas empeorar, esa es Su voluntad y el cumplimiento de Su palabra. ¿Qué mejor refugio que aquel que creó y controla todo? ¿Qué fortaleza más grande que la del que nunca ha perdido una batalla y venció la muerte?
Estar quietos y reconocer Su señorío es una acción de fe, aunque parezca pasiva. Esta convicción trae honra y gloria a Dios y nos da una paz profunda, ayudándonos a rendirnos completamente a Su voluntad.

Meditación:
Nada sorprende a Dios; para Él, ya todo fue y pasó. Incluso el engaño y el perdón de Jacob fueron permitidos para mostrar Su amor y protección. Hagamos como Jacob y busquemos a Dios con un corazón arrepentido. Nuestro trabajo es creer y confiar en Su palabra y en Sus promesas. Cantemos, como el rey David, dando gracias por Su victoria y protección.

Quizás nuestros padres terrenales nos hayan fallado en protegernos, pero Dios nunca nos fallará. Refugiémonos en Él para llenarnos de Su sabiduría y poder a diario. Así, cuando lleguen los tiempos difíciles, estaremos llenos de Su presencia y tendremos todo lo que necesitamos para la batalla. Los tiempos seguirán empeorando, porque así está escrito; no perdamos tiempo y busquemos a Dios.

Nuestro intento de refugio está limitado a algo que podemos construir o comprar, pero no es divino ni perdura. Con el tiempo, hasta pierde valor. Nuestro hogar y nuestras posesiones pueden ser destruidos por un evento climático, pero nuestra fe sigue firme porque proviene de Dios, quien es la roca eterna, fuerte e inamovible. A diferencia de lo que el mundo puede ofrecer, el refugio de Dios está disponible en todo momento y en toda circunstancia. El refugio en Dios crece con nuestra fe y obediencia.

Oración:
Gracias, Señor, por tu protección, por ser nuestro refugio y amparo en todo tiempo. No sé dónde estaríamos sin tu mano poderosa que nos ha librado de tantas cosas. Eres el único en quien podemos confiar, y eres accesible en toda ocasión. Te pedimos perdón por las decisiones en las que no hemos confiado en Ti. Te pido que nos ayudes a buscar tu refugio y protección en todo momento y a darte las gracias por tu fidelidad. Ayúdanos a buscarte primero en tiempos difíciles y no apoyarnos en nuestra propia fuerza o en la inteligencia del mundo. Te lo pedimos en el nombre de Jesús.
Amén.


Preguntas para reflexionar:

¿En qué situaciones de tu vida necesitas recordar que Dios es tu refugio y fortaleza?
Piensa en los momentos de incertidumbre o dificultad y reflexiona sobre cómo puedes acudir a Dios en búsqueda de paz y seguridad.

¿Cómo puedes fortalecer tu confianza en Dios cuando enfrentas situaciones que están fuera de tu control?
Considera maneras de profundizar en la oración, la lectura de Su palabra y el recuerdo de Sus promesas para mantenerte firme en la fe.


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Querida hija del Rey,

Te animo a compartir este devocional con una mujer especial en tu vida: una hermana, madre, hija o amiga que necesite recordar que Dios es nuestra fortaleza. Al hacerlo, estarás sembrando esperanza y fe en su corazón.

Gracias por ser un canal de bendición. Que Dios te use para inspirar y fortalecer a quienes te rodean.


2 respuestas a “Dios es Nuestro Refugio y Fortaleza”

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