
“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—.
Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (NTV)
¿Cuál es mi propósito? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué se supone que debo estar haciendo?
¿Cuál es el plan de Dios para mi vida? ¿Tienes tu respuesta? Si no la tienes, está bien, no estás sola.
Sé que en la sociedad actual se espera que tengamos toda nuestra vida organizada y que sepamos dónde estamos paradas, pero para alguien como yo, una joven de 25 años, lucho con esas preguntas muy a menudo.
Mira, el futuro puede ser un tema aterrador de hablar, especialmente cuando no tienes idea de a dónde te diriges o cómo se verá, pero quiero compartir contigo 3 pasos muy importantes para ayudarte a descubrir el plan de Dios para tu vida.
Paso 1: Confía
“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.”
Proverbios 3:5-6
Paso 2: Ora/Busca
“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.”
Mateo 6:33
Paso 3: Deja que Dios te guíe
“Podemos hacer nuestros planes, pero el Señor determina nuestros pasos.”
Proverbios 16:9
Sé de primera mano lo difícil que es caer en la comparación con el lugar donde están los demás en su vida, querer tener el control y hacer planes. Algunos tienen el trabajo y la carrera, el cónyuge y la familia, el hogar, el título. Esas cosas son bendiciones, pero nuestro propósito, por el cual existimos y fuimos creadas, no está definido por ninguna de esas cosas temporales.
Fuimos creadas en este mundo, pero no pertenecemos a él. Tu propósito no es ser la más conocida en la sala, ni la más exitosa, ni convertirte en multimillonaria, porque la verdad es que nada de eso te satisfará jamás, y nada se puede comparar con la realidad de que Jesús es la única persona que puede sostenernos.
Lo que amo de los 3 versículos que compartí es que todos tienen algo en común: nos llaman a seguir a Jesús.
Cuando sigues a Jesús, te conviertes en una discípula que aprende de Él y aplica Su enseñanza a la vida diaria, lo cual produce transformación. Significa vivir una vida rendida a Él, dejar ir los deseos personales y enfocarte más en lo que Él quiere para ti; vivir en obediencia y santidad, siguiendo Su ejemplo de misericordia, compasión y servicio hacia quienes te rodean; y, por último, pero no menos importante, significa mantener una relación cercana con Él, construida sobre una decisión consciente y no sobre una emoción pasajera.
Ese es nuestro propósito: seguirle.
Cada día tiene suficientes problemas propios. Nos despertamos con mentes ansiosas y corazones pesados, inundados de dudas y temores, pero recuerda: tu tarea para hoy y todos los días es seguirle, y Él se encargará del resto.
Y eso no solo se aplica a nuestro día a día, sino también a tu futuro. Dios ya ha escrito tu historia. Puedes hacer planes, pero el propósito del Señor siempre prevalecerá, porque Él tiene tu vida en la palma de Sus manos.
Sigue a Aquel que ha creado tu propósito, porque en Él encontrarás todo lo que necesitas. Esta vida nunca fue prometida como fácil. El lugar donde estás hoy puede que no sea donde quieres estar, pero si mantienes tus ojos puestos en Jesús, Él te guiará hacia donde necesitas ir.
Y un día caminarás en la vida que Él te ha prometido, y será más de lo que jamás pudiste haber imaginado para ti, y toda la gloria será para Él.
Porque el Señor hace todo hermoso a su tiempo.
Oración
Padre Celestial, hoy vengo ante Ti para poner mis planes y mi futuro a Tus pies.
Gracias por crearme con un propósito y por recordarme Tu amor fiel.
Confío en Tu promesa de que Tus planes para mí son para bien, para darme esperanza y un futuro, y que no necesito preocuparme porque Tú ya estás allí y mi futuro está seguro.
Te pido que alcances y toques los corazones de cada mujer que se encuentre con este devocional. Ayúdanos a cada una a permanecer en Ti y a confiar en Ti en lugar de en nuestro propio entendimiento.
Danos el valor de seguir hacia donde nos guíes, incluso cuando el camino no esté claro, y de dar el siguiente paso con fe y no con miedo.
Permítenos continuar siguiéndote y abrir nuestros corazones a Tu voluntad. Quita todo obstáculo que se interponga en el camino de Tu plan perfecto en nuestras vidas.
Que se haga Tu voluntad y no la mía.
En el Nombre de Jesús, Amén.
Que Dios te bendiga.
Tu hermana y amiga,
Eliana Valentine
Ministerio Las Hijas del Rey – Generación Corona
Pregunta para reflexionar
¿Estoy confiando en Dios para dirigir mi vida, o estoy tratando de controlar mi propio camino?
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