Pecado y arrepentimiento: ¿Estoy ignorando advertencias del Espíritu?


Proverbios 28:13 (Reina-Valera 1960)
El que encubre sus pecados no prosperará;Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

 Los hijos de Dios nos alejamos y huimos del pecado para poder agradar a Dios. El pecado produce esclavitud a aquello que no agrada al Señor. Quien vive atado al pecado no puede prosperar espiritualmente, porque su alma permanece lejos del propósito y del plan de Dios. 

Como hijos de Dios estamos en un proceso continuo de santificación. Cada día procuramos vivir una vida en santidad y evitar que el pecado se convierta en parte de nuestra manera de vivir. Aunque somos humanos y podemos fallar, Dios nos ha dado un gran Consolador que nos guía a la reconciliación con Él por medio del perdón. 

Este perdón se recibe cuando confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos sinceramente. 

El arrepentimiento es más que sentir culpa o vergüenza. El verdadero arrepentimiento implica derramar el corazón delante de Dios y decidir cambiar nuestra manera de vivir, cerrando toda puerta que conduce al pecado. 

Dios es claro en sus expectativas para que podamos obedecerle y agradarle. A veces somos conscientes de que estamos pecando, pero en otras ocasiones no es tan evidente. En esas áreas grises, cuando no estamos completamente seguros, el Espíritu Santo nos convence del pecado. 

Ese convencimiento puede manifestarse como una inquietud en el corazón, una duda persistente en nuestra mente, una incomodidad espiritual o incluso emocional. En ocasiones, Dios también puede hablarnos por medio de sueños, visiones o una convicción clara en nuestro interior. Reconocemos que es el Espíritu Santo porque todo lo que viene de Dios es puro, honesto y verdadero. 

Dios no desea que nadie se pierda. Él nos espera con brazos abiertos, dispuesto a restaurarnos cuando acudimos a Él con un corazón arrepentido. Esta oportunidad de reconciliación es posible hoy, en este tiempo de gracia. 

Todos podemos fallar, pero el hijo de Dios no adopta el pecado como un estilo de vida. Por eso debemos incluir siempre en nuestras oraciones el pedir perdón por nuestros pecados, aun por aquellos que no reconocemos conscientemente. El hecho de no saber que algo está mal no significa que esté bien. 

Necesitamos presentarnos delante de Dios con humildad, permitir que examine nuestro corazón y dejarnos guiar por su Santo Espíritu. 

Oración 

Padre, gracias por tu gracia, tu misericordia y tu gran amor. Te pido perdón por mis pecados. Vengo ante ti arrepentido de ________. Te ruego que, si hay algo en mí que no te agrade, me lo reveles para poder estar bien contigo. Ayúdame a ser sensible y obediente a la voz del Espíritu Santo, y a vivir una vida que te honre y te agrade cada día. 

En el nombre de Jesús, amén. 


Pregunta para reflexionar
¿Estoy siendo sensible a la voz del Espíritu Santo y dispuesto a reconocer, confesar y apartarme de todo pecado que Dios me está señalando?


CONÉCTATE
Comparte tu respuesta en los comentarios o envíanos un mensaje. Queremos orar contigo y animarte a seguir caminando con Cristo como tu centro.
¡Gracias por ser parte de esta comunidad de mujeres que buscan al Rey cada día!


¿Este devocional te bendijo?
Ayúdanos a llegar a más Hijas del Rey.
Tu donación nos permite seguir compartiendo mensajes que edifican.
Haz tu donación aquí

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre más de Las Hijas Del Rey

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Continue reading