Versículo Base
Isaías 43:18-19 – Reina-Valera 1960
“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”
¿Has escuchado la frase: “año nuevo, vida nueva”? Cada vez que termina un año, esa expresión vuelve a llenar nuestros corazones de esperanza. Todas anhelamos cosas nuevas: nuevas oportunidades, nuevas fuerzas, nuevas respuestas. Sin embargo, no todas entienden que para recibir lo nuevo que Dios quiere dar, no basta con desearlo; es necesario tomar la dirección correcta, y esa es la decisión más importante que podemos hacer.
Mientras avanzábamos camino a casa después de un glorioso servicio, mi corazón comenzó a meditar en la llegada de este fin de año. Es en estos momentos cuando el corazón se llena de memorias: algunas hermosas, otras dolorosas, y muchas relacionadas con cosas que aún no entendemos. Sin embargo, en medio de todo lo vivido, Dios nos hace un llamado amoroso y profundo: rendir nuestro corazón a Él para poder recibir lo nuevo que quiere hacer en nuestras vidas.
Muchas veces deseamos lo nuevo de Dios, pero olvidamos que lo nuevo requiere un corazón rendido. Rendir el corazón no significa olvidar lo vivido, sino entregarlo. Entregar lo que pasó, lo que no resultó, lo que dolió, lo que frustró y aquello que todavía nos genera preguntas.
Como hijas de Dios, debemos entender una verdad espiritual fundamental: la condición de nuestro corazón determina la dirección de nuestra vida. Si caminamos en la dirección correcta, aun en medio de dificultades, permaneceremos firmes; pero si caminamos en la dirección incorrecta, el resultado puede ser devastador. Por eso es de suma importancia caminar alineadas a la dirección de nuestro Señor Jesucristo.
Y aun cuando hayamos fallado, no estamos desamparadas. La Palabra de Dios nos recuerda que tenemos un Abogado fiel, dispuesto a guiarnos nuevamente al camino correcto.
1 Juan 2:1 – Reina-Valera 1960
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”
Las cosas pasadas ya no tienen poder para definir tu próximo capítulo cuando las colocas bajo la luz de Cristo.
Dios mismo nos declara en Su Palabra: “Yo hago cosa nueva.” En Él encontramos esperanza, porque Él no está limitado por lo que quedó atrás. Lo que tú ves como un final, para Dios es un comienzo con propósito eterno. Lo que llamaste pérdida, Él puede convertirlo en testimonio. Aquello que no entiendes hoy, Él lo alineará conforme a Su perfecta voluntad.
Para recibir lo nuevo de Dios, necesitamos un corazón disponible, rendido y obediente, un corazón que pueda decir con plena confianza:
“Señor, aquí está todo lo que soy; haz conmigo como Tú quieras.”
Oración
Señor, hoy rendimos nuestro corazón delante de Ti. Te entregamos todo lo vivido en este año y confiamos en que Tú harás algo nuevo en nuestras vidas. Renueva nuestra fe, dirige nuestros pasos y ayúdanos a caminar conforme a Tu voluntad. Entramos al año nuevo tomadas de Tu mano, confiando plenamente en Ti.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Pregunta para Reflexionar
¿Qué áreas de tu vida necesitas rendir hoy para caminar en la nueva dirección que Dios ha preparado para ti en este nuevo año?

CONÉCTATE
Comparte tu respuesta en los comentarios o envíanos un mensaje. Queremos orar contigo y animarte a seguir caminando con Cristo como tu centro.
¡Gracias por ser parte de esta comunidad de mujeres que buscan al Rey cada día!
