“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” — Proverbios 3:5
Por naturaleza, las madres nos preocupamos por nuestros hijos, sin importar la edad que tengan. Ser madre es una responsabilidad de por vida. Dios nos ha dado una conexión muy especial con ellos. A veces, podemos percibir cuando algo no está bien; incluso llegamos a soñar con ellos y sentimos el deseo de llamarlos. Les damos consejos sobre la vida, las relaciones y las decisiones importantes.
Este proverbio nunca pasa de moda. Al confiar en Dios con todo nuestro corazón en todo lo que hacemos por y para nuestros hijos, podemos estar seguras de que Él obrará para bien. No debemos apoyarnos en nuestra propia prudencia, ni en lo que creemos saber, porque nosotras también podemos equivocarnos.
Para perseverar, es necesario estar conectadas con Dios. Él es nuestra ancla y fortaleza para no perder la fe, para esperar con paciencia y para mantenernos firmes confiando en que Él está obrando. Dios trabaja primero con nosotras, y también con nuestros hijos, a través de nuestras oraciones. Así como Dios es fiel y perseverante con nosotras, debemos nosotras también perseverar por ellos. No dejemos nunca de orar por nuestros hijos.
Todas las madres enfrentamos retos, y en medio de ellos debemos permanecer firmes en Aquel que tiene el control de todo. Aunque algún consejo humano nos brinde aliento o parezca una buena solución, es necesario buscar primero el consejo de Dios. Fijemos nuestros ojos y corazón en Él, porque Su consejo permanece para siempre y es aplicable en toda situación. También podemos hallar apoyo en nuestras iglesias, pastores y grupos centrados en la fe. Nunca estamos solas en este clamor.
Cuando estamos solas, podemos sentirnos abrumadas, débiles o incluso derrotadas. Pero no lo estamos. ¡Nunca lo estamos cuando Dios está a nuestro lado!
Oración:
Gracias, Señor, por nuestros hijos. Te pedimos que nos ayudes a perseverar y a mantener nuestra mirada en Ti. Fortalécenos cada día para ser ejemplo de constancia en la fe. Que nuestros hijos vean en nosotras una madre afirmada en Tu Palabra y Tus promesas. Que no solo nos vean orar, sino que oren con nosotras, y aprendan a fijar su mirada en Ti. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
Gracias por acompañarme en este devocional. Dios te bendiga y guarde. Tu hermana y amiga.
Josie Guerra Correa.
Ministerio internacional Las Hijas del Rey.
Pregunta para reflexionar:
¿Cómo ha fortalecido tu fe el hecho de perseverar en la oración por tus hijos, aun cuando no veías resultados inmediatos?

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