Vida Cristiana: Perseverando en Fe


Escrito por: Myrta Marrero

La Biblia nos enseña mucho sobre la fe: cómo opera, cómo se desarrolla y cómo bendice nuestras vidas. Aunque la vida puede ser difícil, tener fe en Dios nos ayuda a superar cualquier desafío.

La fe es una convicción de cosas que no se ven y una esperanza en las promesas futuras de Dios. Es la fuerza que nos lleva a creer en las realidades espirituales, a buscar a Dios, a confiar en Su palabra, a obedecer Sus mandatos y a perseverar en medio de las pruebas, rechazando los placeres del pecado.

Jesús nos habla de una fe que mueve montañas, realiza milagros, trae sanidades y logra grandes cosas para Dios. La fe genuina es poderosa y produce resultados. Aunque a veces pueda parecer pequeña, la fe tiene el poder de alcanzar lo humanamente imposible.

La fe es un principio de acción y poder. Al esforzarnos por alcanzar una meta digna, estamos ejerciendo fe porque demostramos esperanza en lo que aún no podemos ver. Tener fe en Cristo significa confiar completamente en Su poder, sabiduría y amor infinito, y creer en Sus enseñanzas.

  1. Creer de todo corazón en Cristo crucificado y resucitado como nuestro Señor y Salvador personal.
  2. Arrepentimiento: apartarnos del pecado y volvernos a Dios a través de Jesucristo.
  3. Obediencia: seguir las enseñanzas de Jesucristo y Su palabra.
  4. Devoción: demostrar confianza, amor, lealtad y gratitud hacia Dios.

La perseverancia y la paciencia son virtudes que Dios valora y recompensa. Al confiar en Su plan y esperar con fe, demostramos nuestra dependencia y fortalecemos nuestra relación con Él. La espera puede ser una de las pruebas más difíciles de nuestra fe, pero es en ese proceso donde crecemos espiritualmente.

Pablo nos recuerda en 2 Corintios 4:16-18:
«Por tanto, no desmayemos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.»

El apóstol Pablo, un ejemplo de perseverancia, exhortaba a los creyentes a no cansarse de seguir a Cristo, incluso en medio de persecuciones y sufrimientos. A pesar de haber enfrentado golpes, azotes, apedreamientos y abandono, Pablo nunca perdió de vista la recompensa eterna.

Los sufrimientos que enfrentamos en este mundo son temporales y no se comparan con la gloria eterna que Dios tiene preparada para nosotros. Nuestra fe nos ayuda a mirar más allá de las circunstancias presentes y enfocarnos en las promesas eternas de Dios.

La tribulación que enfrentamos en esta vida no se compara con la gloria que conoceremos en la eternidad. Como Pablo, debemos renovar nuestra fe diariamente y recordar que nuestras dificultades no son en vano. El Señor siempre recompensa a quienes permanecen fieles a Él.

Señor Jesús, te damos gracias por la oportunidad de perseverar en fe y por las bendiciones que derramas en nuestras vidas. Ayúdanos a confiar en ti en todo momento, a crecer en nuestra relación contigo y a no desmayar en medio de las pruebas. Danos sabiduría para caminar en tu propósito, aumenta nuestra fe y guíanos por el camino que nos lleva a la vida eterna. Todo lo dejamos en tus manos, confiando en tu amor y poder. En el nombre de Jesús, amén.


Pregunta Para Reflexionar:

  1. ¿En qué áreas de tu vida necesitas fortalecer tu fe para confiar completamente en el plan de Dios, incluso cuando no veas resultados inmediatos?
  2. ¿Cómo puedes perseverar en fe durante los momentos difíciles, recordando que las tribulaciones son temporales y que Dios tiene un propósito eterno para ti?

Una respuesta a “Vida Cristiana: Perseverando en Fe”

  1. Mi fe se fortalece en la espera porque busco más comunión con Dios y siento paz que me mantiene firme. Es impresionante como Dios nos fortalece en todo. Me ayuda recordar todo lo que Dios ha hecho por mi y mi familia. Dios es fiel y nunca falla. Me fortalezco a través de leer la biblia, escuchar las alabanzas y devocionales. Asistir servicios en la iglesia y escuchar prédicas. Siento qué hay muchos recursos y en tiempos difíciles y comenzando el año, un ayuno me da perseverancia. Gracias Señor

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