Versículo: Isaías 9:6
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
La Navidad tiene un efecto especial en nuestros corazones y debe ser una celebración centrada en el milagro de Jesús. Es una oportunidad para reunirnos como familia, desde los más pequeños hasta los mayores, en un ambiente de amor y adoración. Sin embargo, como hijos de Dios, debemos estar atentos a evitar la contaminación espiritual, que puede alejarnos del verdadero propósito de esta temporada.

¿Qué es la contaminación espiritual?
Es todo aquello que permitimos entrar en nuestra vida y que nos aparta de Dios. Puede manifestarse de manera obvia o sutil, afectando nuestra relación con el Señor. Cuando estamos contaminados espiritualmente, podemos sentir desánimo, tristeza, pereza para las cosas de Dios, culpabilidad o incluso retroceder a viejas maneras de pensar y actuar. Por eso, es crucial estar en constante conexión con el Espíritu Santo y buscar Su dirección.
Aunque no conocemos la fecha exacta del nacimiento de Jesús, sabemos que Su venida al mundo marcó un antes y un después en la historia. Durante esta época navideña, tenemos una hermosa oportunidad para celebrar con familia y amigos, siempre manteniendo a Jesús como el centro de nuestra celebración.
Evitemos distracciones perjudiciales:
Algunas áreas que debemos cuidar durante las festividades incluyen:
- Lugares donde se consuman alcohol u otras sustancias.
- Música mundana que no edifique.
- Enfoques excesivos en lo material o la competencia por los regalos.
- Comidas en exceso o reuniones que se extienden hasta altas horas de la noche.
Jesús, el mejor regalo
Jesús es el regalo más valioso que hemos recibido. Él es nuestro Admirable Consejero y Príncipe de Paz, un regalo eterno que nunca se deteriora. Dondequiera que vayamos, debemos imitar a Jesús, llevando paz, gozo y unidad. Recordemos que muchas personas no leen la Biblia ni asisten a la iglesia, pero sí observan el testimonio de los cristianos. ¿Qué mensaje estamos transmitiendo con nuestras acciones?
Consejos para una Navidad saludable y centrada en Cristo:
- Comienza y termina la celebración con una oración de agradecimiento.
- Reproduce música cristiana navideña para crear un ambiente de adoración.
- Involucra a los niños en actividades creativas, como preparar postres, decorar galletas o realizar una obra sobre el nacimiento de Jesús.
- Evita imágenes de Santa Claus y enseña a los niños sobre Jesús como el verdadero motivo de la Navidad.
- Dona la comida sobrante a personas necesitadas.
- Invita a tus invitados a la iglesia.
- Planifica un horario adecuado para que todos regresen a sus hogares temprano y de manera segura.
Cuidado con las estadísticas preocupantes:
Durante la Navidad, se reporta un aumento en el desperdicio de alimentos, el consumo de alcohol y las tragedias relacionadas con ello. Como cristianos, debemos ser luz y ejemplo, llevando el gozo y la esperanza de una vida transformada por Jesús.
Oración:
Padre, te damos gracias por todas tus bendiciones. Gracias por el regalo más precioso: tu Hijo amado, Jesús. Gracias por nuestra familia terrenal y la familia de la fe. Gracias por tu palabra, que tiene poder para transformar vidas y librarnos del pecado y la contaminación espiritual. Te pedimos que nos ayudes a mantener la santidad y una comunión sana, especialmente durante esta Navidad. Todo esto te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¿De qué manera puedes mantener a Jesús como el centro de tus celebraciones navideñas, evitando distracciones que afecten tu comunión con Dios?
