Un Corazón Agradecido


Versículo:
“¡Alabado sea el SEÑOR! Daré gracias al SEÑOR con todo mi corazón, al reunirme con su pueblo justo. ¡Qué asombrosas son las obras del SEÑOR! Todos los que se deleitan en él deberían considerarlas. Todo lo que él hace revela su gloria y majestad; su justicia nunca falla. Él nos hace recordar sus maravillosas obras. ¡Cuánta gracia y misericordia tiene nuestro SEÑOR!”
Salmo 111:1-4

¿Cuántos pueden dar hoy un grito de alabanza a un Dios bueno y maravilloso? De verdad, no tengo ninguna queja, porque Dios ha sido muy bueno conmigo. Su bondad y misericordia han sido inagotables. ¡Alabado sea Dios por siempre!

Un día, estaremos cara a cara en la misma presencia de nuestro Dios. ¿Qué diremos? ¿Qué haremos? ¿Tendremos un corazón como el de la mujer del vaso de alabastro?


La Biblia nos cuenta cómo esta mujer tomó un frasco de perfume costoso, equivalente al salario de un año, lo rompió y derramó su contenido sobre la cabeza de Jesús. Qué expresión tan hermosa de agradecimiento. Aunque no sabemos todos los detalles de su vida, seguramente enfrentaba situaciones difíciles, pero eso no fue lo importante en ese momento. Ella reconoció a Jesús y lo honró como nadie más lo hizo en ese lugar.

La mujer no solo ofreció un regalo valioso, sino que también se arrodilló, lloró y secó los pies de Jesús con su cabello. Sus lágrimas eran una muestra de arrepentimiento, y su gesto, de un corazón lleno de gratitud. ¡Qué manera tan especial de presentarse ante Dios, con todo o sin nada, pero con un corazón dispuesto a rendirle acción de gracias!

Un corazón agradecido no necesita instrucciones sobre qué hacer o decir. Su gratitud fluye de forma natural. Ese corazón siempre desea dar, servir y ofrecer lo mejor, incluso si lo que tiene es lo único que posee. Un corazón agradecido da con amor fraternal y siempre está dispuesto a glorificar a Dios, independientemente de las circunstancias.

Hoy, querida hermana y amiga, únete al salmista que cantaba:
“¿Qué puedo ofrecerle al SEÑOR por todo lo que ha hecho a mi favor?
Levantaré la copa de la salvación y alabaré el nombre del SEÑOR por salvarme.
Cumpliré las promesas que le hice al SEÑOR en presencia de todo su pueblo.
Le ofreceré un sacrificio de agradecimiento e invocaré el nombre del SEÑOR.”
(Salmo 116:12-14, 17)

Recuerda, hija del Rey, que el amor de Dios es inagotable y eterno. Él es un Dios asombroso y maravilloso. Al levantar tu voz en agradecimiento, sentirás Su presencia. No importa la prueba que estés enfrentando, siempre hay algo por lo cual agradecer. Tu alabanza será un dulce sonido para los oídos del Señor.

Dedica tiempo para reflexionar en las bendiciones que Dios te ha dado. Incluso en los momentos más difíciles, hay razones para estar agradecida. Reconoce Su fidelidad, Su amor y Su provisión. Eres fuerte, valiosa y amada más allá de las palabra.

Oración:
Padre, bendecimos tu nombre y te damos toda la gloria. Gracias, mi Dios, por todo. Señor, queremos siempre llegar a tu presencia con un corazón agradecido. Ayúdanos a reconocerte en todos nuestros caminos. Hoy nos presentamos ante ti con gratitud, aunque enfrentemos pruebas o dificultades, porque Tú eres siempre fiel. Te amamos, Señor, y confesamos que si no fuera por ti y por tu sacrificio, no seríamos salvos. Eres un Dios asombroso y maravilloso. Te anhelamos y esperamos. En el nombre de Jesús. Amén.

Dios te bendiga y guarde,
Tu hermana y amiga,
Grasiela Crespo
Ministerio Internacional Las Hijas del Rey


Preguntas para Reflexionar:

¿De qué manera puedes expresar tu gratitud a Dios hoy, reconociendo Su bondad y fidelidad en tu vida?

¿Cómo puedes cultivar un corazón agradecido que refleje amor y servicio a Dios y a los demás en tu día a día?


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