Escrito por Myrta Marrero
Versículo:
“Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.”
2 Samuel 7:29
Jehová es un Dios que valora profundamente la institución familiar, y Su bendición se extiende a nuestros hijos. Recordemos Su promesa a Abraham: «En tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra» (Génesis 12:3). Este pacto eterno nos recuerda que el hogar es un lugar especial donde Dios desea habitar y bendecir. Es fundamental dedicar tiempo para establecer un altar familiar, ya que Jesús desea fortalecer todas las áreas de nuestra vida para que podamos permanecer juntos y firmes en tiempos difíciles.

La oración es la base para un hogar sano y una familia bendecida. Caminar en diligencia, siguiendo los estatutos y principios de Dios, nos permite disfrutar de una vida plena y abundante en Cristo Jesús.
Para fortalecer el amor de Dios en el hogar, es esencial vivir el primero y más grande mandamiento:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37).
Este amor demanda que Dios sea nuestra prioridad, anhelando Su comunión, obedeciendo con sinceridad y buscando Su honra y voluntad en la tierra. El amor de Dios debe ser genuino y dominante, como el amor que lo llevó a entregar a Su propio Hijo por todos nosotros.
La Biblia nos guía a reflejar este amor en nuestro hogar de varias maneras:
- Amar a Dios y a los demás: Este es el fundamento para establecer relaciones saludables.
- Hacer del hogar un santuario: Un lugar donde todos deseen regresar, lleno de paz y amor.
- Fortalecer los lazos familiares: Crear un ambiente en el que los hijos se sientan amados y valorados.
- Compartir la Palabra de Dios: Leer y reflexionar juntos en familia.
- Enseñar valores: Inculcar generosidad, honestidad, justicia y sencillez.
- Servir a otros: Participar como familia en actos de servicio y ayuda.
- Orar juntos: Hacer de la oración un hábito diario como familia.
- Comer juntos: Aprovechar las comidas para conectar y dialogar.
- Desarrollar tradiciones: Crear recuerdos y costumbres que fortalezcan la unidad familiar.
- Vivir en armonía: Orar, cantar, trabajar y disfrutar juntos las bendiciones de Dios.
El amor de Dios transforma nuestras vidas y nos capacita para amarnos a nosotros mismos y a nuestro prójimo. Este amor también requiere lealtad y fidelidad a Él, permitiéndonos ser instrumentos de bendición para quienes nos rodean.
La Biblia nos exhorta a amarnos unos a otros como evidencia de nuestro nuevo nacimiento en Cristo. En 1 Juan 4:7-17, se nos presenta tres razones para practicar este amor:
- El amor es la naturaleza de Dios: Dios mostró Su amor al dar a Su Hijo por nosotros, y como participantes de Su naturaleza, debemos reflejar ese amor.
- Dios nos amó primero: Conocer Su amor, perdón y ayuda nos obliga a amar y servir a los demás, incluso con sacrificio.
- El amor perfecciona a Dios en nosotros: Cuando nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y Su amor alcanza la plenitud en nuestras vidas.
Oración:
Señor Jesús, te doy gracias porque Tú eres el que guarda nuestras familias. Eres el centro de cada hogar, y con tu presencia encontramos paz, amor y unidad. Bendice cada familia, Señor. Que en cada hogar no falte tu presencia, porque sin Ti nada somos. Llénanos de tu paz y transforma nuestros corazones para que vivamos en tu amor. Ayúdanos a ser un reflejo de tu amor en nuestras familias y a caminar en tus caminos. Todo lo dejamos en tus manos. Gracias, Señor Jesús. Amén.
Para reflexionar:
- ¿Cómo puedes hacer de tu hogar un lugar donde se refleje el amor de Dios?
- ¿Qué pasos puedes tomar para fortalecer la comunicación, la oración y la unidad en tu familia?

Una respuesta a “El Amor De Dios En El Hogar”
Muy buenos días y que Dios les siga bendiciendo a todas .,muy savios consejos
Dios siga bendiciendo alas escritoras y miembros de las hijas del Rey
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