El Matrimonio – Caminando En La Voluntad De Dios
Versículo: Efesios 5:21-23
“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.”
Caminar en la voluntad de Dios es lo mejor que nos puede suceder. Solo Dios puede hacer que dos personas sean una sola carne. La palabra someterse implica un proceso voluntario, entregándonos para la unidad bajo una autoridad, que es Dios. Requiere organización y estar bajo Su mando, no de manera forzada, sino convencidos de obedecer y seguir Su voluntad.

La palabra sujeta significa estar bajo el dominio, señorío o disposición de alguien, que en este caso son nuestros esposos, quienes, a su vez, deben estar sometidos a Dios. Este es un proceso voluntario e intencional. Sin embargo, el mundo ha malinterpretado este concepto, y en algunos casos, incluso se ha utilizado para justificar el abuso. Es importante recordar que Dios es amor. El matrimonio fue creado por Dios y es para Dios. Sin Él, quien es la base fundamental del pacto, el matrimonio no puede sobrevivir los engaños ni las ideas erróneas de estos tiempos.
Como esposa, no puedo sujetarme si no estoy sometida al plan de Dios para el matrimonio. El primer paso es someterme a Su divina voluntad, lo cual hace posible sujetarme, ya que entiendo que agradar a Dios es primordial y que tanto Dios como mi esposo esperan de mí fidelidad al pacto matrimonial. Este pacto se hace primero con Dios y luego con mi esposo. Para ambos, el sometimiento a Dios debe ser la prioridad, porque Él es el creador y fuente del pacto matrimonial.
Quiero compartir un ejemplo que probablemente muchas parejas hayan vivido. Por falta de tiempo o de manera pasiva, he tomado decisiones sin consultar a mi esposo, aunque estas lo afectaran. Por ejemplo, confirmar una cena con amistades o comprar algo para el hogar. Pensé que no era una decisión importante, pero él se sintió excluido del proceso. Las consecuencias han sido que, en ocasiones, él decide no asistir a la cena o no desea comer en el lugar que elegí. Otras veces no le gusta el mueble que compré o simplemente no lo quiere armar.
Cuando esto sucede, inicialmente me siento defensiva y confundida, porque tomé una decisión pensando en ambos, pero no lo consulté. El matrimonio requiere una comunicación continua para poder llegar a compromisos diarios. Esto incluye comunión con Dios y con nuestro cónyuge. También implica negociar y respetar nuestras diferencias.
Negociar requiere comunicación efectiva. Para comunicarnos, debemos hablar, pero aún más importante, escuchar, entender y honrar la opinión de nuestro esposo. Esto no significa manipularlo para que esté de acuerdo conmigo, sino pausar, reflexionar, dialogar y asumir responsabilidad por no haberlo incluido en la decisión. Es pedir perdón y orar para que Dios establezca Su orden y me ayude a rectificar mis errores. Quizás pienses: “Solo es una cena o un mueble”, pero incluso estas decisiones pequeñas son oportunidades para someternos y sujetarnos. Cuando somos una sola carne, todo importa y nos afecta a ambos.
Estas decisiones, aunque parezcan insignificantes, pueden tener grandes consecuencias en nuestro matrimonio. Lentamente, pueden alejarnos del plan de Dios. La comunicación nos ayuda a mantener y fortalecer el compromiso con el pacto matrimonial, y nos permite ejercer los votos que hicimos ante Dios. El matrimonio requiere trabajo constante, combatiendo nuestro ego, desaprendiendo malos hábitos y superando los ejemplos negativos que recibimos en nuestras familias de origen.
Cada matrimonio es único, pero los principios bíblicos son un manual para alinearnos al plan de Dios. La Biblia nos enseña a caminar en Su voluntad, siempre que Cristo sea la cabeza. ¿Y qué hace una cabeza? Piensa, ve, escucha y habla. En ella reside la mente, que nos da razonamiento y entendimiento.
Caminar en la voluntad de Dios requiere que, como pareja, ambos:
Vayamos a la fuente del pacto, el Creador, en oración.
Nos congreguemos en una iglesia.
Pasemos tiempo con otros matrimonios cristianos.
Oremos el uno por el otro.
Oramos:
Señor, te damos gracias por todas tus bendiciones. Gracias por tu Palabra, que es nuestro manual para la vida diaria. Gracias por el matrimonio y por el pacto que hiciste con nosotros a través de tu Hijo Jesucristo. Así como cuidaste de Él, cuidas de nosotros. Ayúdanos a ser ejemplo y reflejo de la relación entre Cristo y la iglesia. Ayúdanos a estar sometidos y sujetos a Cristo.
Te pido que establezcas tu orden en nuestros matrimonios. Borra toda idea errónea sobre lo que significa un matrimonio sometido y sujeto a tus principios bíblicos. Ayuda a las parejas a aumentar la comunicación, la comprensión y el amor. Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo amado, Jesús. Amén.
Tu hermana y amiga,
Josie Guerra Correa
Ministerio Internacional Las Hijas del Rey
Preguntas para reflexionar:
- ¿Te identificas con alguna experiencia en la que tomaste una decisión aparentemente inofensiva, pero al reflexionar, te diste cuenta de que no estabas sometida o sujeta al plan de Dios?
- ¿Qué pasos puedes tomar para caminar en la voluntad de Dios en tu matrimonio?
Querida hija del Rey,
Te animo a compartir este devocional con una mujer especial en tu vida: una hermana, madre, hija o amiga que necesite recordar que Dios es nuestra fortaleza. Al hacerlo, estarás sembrando esperanza y fe en su corazón.
Gracias por ser un canal de bendición. Que Dios te use para inspirar y fortalecer a quienes te rodean.

Una respuesta a “El Matrimonio – Caminando En La Voluntad De Dios”
Realmente me bendijo este devocional. Me hizo mirar realmente dentro de mí y revisar mi corazón. Pensar las decisiones más simples sin discutirlas con nuestro cónyuge puede tener una reacción desagradable y en ese momento traer división. Yo he estado allí. Debo decir que en este momento de mi vida estoy aprendiendo la sumisión y la unidad de una manera diferente, especialmente en el matrimonio. Por el bien de la paz y la obediencia a Dios primero estoy aprendiendo a hacer lo que Dios desea-amar a mi esposo y cuando no entiendo simplemente correr hacia Dios y llevarle mi corazón. Josie Dios te bendiga y Gracias por compartir tus experiencias.🥰
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