El Corazon de la Mujer Cristiana
DIA 265 /HIJA DEL REY 365
Versículo clave: Mateo 22:37-39: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y primer mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
Mateo 22:37-39
Amor y Compasión
En nuestra vida cotidiana, siempre encontramos retos y alegrías, pero estamos en un llamado divino que resuena en nuestros corazones: amar. En el libro de Mateo, Jesús nos recuerda que el mayor mandamiento es amar a Dios con todo nuestro corazón y amar a nuestro prójimo como a nosotras mismas.
Como hijas de ese grandioso Rey, estamos llamadas a ser ejemplos vivos de este amor y compasión. Nuestro amor por Dios se refleja en cómo tratamos a los demás y en cómo nos cuidamos a nosotras mismas. En un mundo que a menudo valora el éxito por lo que se tiene o se logra, Jesús nos invita a medir el éxito por la calidad de nuestro amor hacia Dios y hacia nuestros prójimos.
Amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente significa buscarlo en todos los aspectos de nuestra vida. En la oración, en la lectura de la Biblia, en la adoración y en la comunidad cristiana, encontramos maneras de profundizar nuestra relación con Él. Este amor se convierte en nuestra fuente de fuerza y sabiduría.
El amor al prójimo es un reflejo de nuestro amor a Dios. En la compasión hacia los demás, mostramos la gracia de Dios. Este amor se manifiesta en actos de bondad, palabras de aliento y un corazón dispuesto a escuchar. Es en el servicio desinteresado donde encontramos una de las mayores expresiones de amor.
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos también implica un amor propio saludable. Hay que reconocer que somos creadas a imagen de Dios, con dignidad y valor, nos permite cuidar de nosotras mismas física, mental y espiritualmente. En este amor propio, encontramos el equilibrio para servir a otros sin descuidarnos.
Querida hija del Rey, que este día te encuentres inspirada a vivir estos mandamientos de amor. Que tu corazón se llene de la compasión y el amor de Cristo, extendiéndolo a cada persona que encuentres, y recordando siempre cuidar de ti misma con el mismo amor que ofreces a los demás.
¡Que Dios te bendiga y te guarde querida Hija del Rey! ¡Bendiciones!
Pastora Kilsia Delossantos

Pastora Kilsia Delossantos
Sobre las Hijas Del Rey
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